Honduras ha logrado una reducción del 12% en la vulnerabilidad de seguridad alimentaria entre 2022 y 2025, según los datos presentados por la Clasificación Integrada de las Fases (CIF), resultado del trabajo conjunto entre la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), representantes del sector agroalimentario, sociedad civil y organismos internacionales.
El director de la Unidad Técnica de Seguridad Alimentaria y Nutricional (UTSAN), Joselino Pacheco, aseguró que este avance es fruto del compromiso de la presidenta Xiomara Castro. “Desde el inicio de su gestión, la mandataria ha impulsado una política decidida a fortalecer la seguridad alimentaria, lo que ha derivado en una reducción del 28% al 16% en la vulnerabilidad alimentaria del país”, afirmó.
Este descenso representa cerca de 750 mil personas que han superado la situación de inseguridad alimentaria en los últimos tres años y medio. Pacheco explicó que la mejora se ha logrado a través de tres pilares fundamentales: el impulso a la producción nacional, la mejora en las condiciones de ingreso y la estabilidad climática reciente.
Uno de los programas insignia en este proceso ha sido el Bono Tecnológico Productivo (BTP), que este año recibió una inversión histórica de 1,700 millones de lempiras. Se estima que más de 650 mil familias productoras de granos básicos serán beneficiadas con insumos agrícolas y asistencia técnica.
Además, el Bono Cafetalero con una inversión de 350 millones de lempiras está apoyando a cerca de 120 mil pequeños caficultores en 15 departamentos, mientras que el Bono Ganadero destina 400 millones de lempiras a más de 120 mil pequeños productores pecuarios, fortaleciendo la producción local de carne y leche.

“Por primera vez en décadas, el sector productivo es visto como una herramienta estratégica en la lucha contra la pobreza”, subrayó Pacheco.
Por su parte, la titular de la SAG, Laura Elena Suazo, destacó que la política alimentaria del Gobierno ha dejado de ser un discurso para convertirse en una acción estatal concreta. “Más de un millón de niños reciben merienda escolar, se han hecho más de dos millones de entregas del BTP, se han diversificado los cultivos, creado huertos escolares y familiares, y entregado semillas biofortificadas de maíz y frijol con alto contenido de hierro y zinc”, detalló.
Según la CIF, la proyección para finales de 2025 continúa siendo positiva, reflejando una tendencia sostenida a la baja en los niveles de inseguridad alimentaria. Esta evolución indica que cada vez más hondureños tienen acceso a alimentos nutritivos de forma constante, marcando un avance importante en la lucha contra el hambre en el país.





